martes, 7 de octubre de 2014

LA CARTA DE AMOR, ESCRITA EN ROJO


1 Juan 4:9
 "En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él"

Algunas versiones de la Biblia muestran las palabras dichas por Jesús en color rojo ¿Lo has notado?. Hace más de 100 años, un hombre llamado Louis Klopsch publicó la primera Biblia «con letras en rojo». Al pensar en las palabras de Jesús en Lucas 22:20: «De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama», deliberadamente usó tinta rojo sangre para llamar una especial atención a Sus palabras.

Las palabras de la Biblia son invalorables para nosotros porque nos cuentan acerca de la «Carta de amor» que Dios envió hace 2 mil años en la Persona de Su Hijo (1 Juan 4:10).

El propósito de Jesús al venir a la tierra como Hombre fue morir, ser sacrificado y dar Su vida por la nuestra. El plan de Dios se escribió en rojo, «con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación» (1 Pedro 1:19).

Aquellos de nosotros que hemos aceptado el regalo de amor de Dios estamos llamados a ser «cartas» para aquellos que no Le conocen. Somos epístolas de Cristo «escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo» (2 Corintios 3:3).

Mucho tiempo antes de que se separara un día de febrero para celebrar el amor, el mundo recibió una carta de amor —y eso lo cambió todo (Juan 3:16).


Nada habla con mayor claridad del amor de Dios que la cruz de Jesuscristo.

lunes, 6 de octubre de 2014

AMOR QUE PERDURA


1 Corintios 13:7
 "[El amor] todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta"


En un día de San Valentín, el "Doodle" (imagen que aparece en la página web de Google los días especiales y festivos) había un dibujo que mostraba a una pareja de ancianos —un hombre con un bastón y una mujer de cabellos blancos— caminando de la mano mientras la mujer sostenía dos globos con forma de corazón. Era un bello recordatorio de que, si bien nuestra cultura glorifica el romance juvenil, el verdadero amor tiene muchas etapas durante nuestro peregrinaje por la vida.

El gran capítulo de Pablo en 1 Corintios 13 celebra la profundidad y la tenacidad del amor que nos lleva más allá del interés en nosotros mismos y el simple afecto. «El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser» (vv. 4-8).

Cuando el amor es puesto a prueba al ver que los que amamos han cambiado, se aferra a la esperanza aunque todo parezca extraño, hasta que vuelva la calma, y el amor se haga sabio por medio de oídos atentos y ojos abiertos.

Cuando nuestros compromisos sean puestos a prueba por los fuegos de la vida, sin importar las dificultades que enfrentemos, que Dios nos conceda una experiencia mayor de Su amor perdurable y la gracia para demostrarlo cada día.


El amor de Dios es un tejido que jamás se gasta, sin importar cuanto se moje en las aguas de la adversidad.

domingo, 5 de octubre de 2014

HEME AQUÍ


Génesis 22:1
 "Aconteció… que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí"

Sería impensable invitar a unos buenos amigos a cenar y luego servirles unas sobras recalentadas en el microondas. Pero, si lo hiciera, eso diría mucho acerca de mis verdaderos sentimientos con respecto a ellos.

Darle a Dios las sobras de nuestras vidas dice muchísimo acerca del verdadero valor que Él tiene para nosotros. Cuando Dios le pidió a Abraham que le entregase a Isaac como un acto de adoración, Génesis 22:1 lo llama una prueba. Una prueba para ver si había algo en la vida de este hombre que él atesorara más que a Dios.

No es diferente con nosotros. Hay momentos en los que Dios requiere algo realmente importante para hacer que se cumpla Su obra. Él nos pedirá que renunciemos a nuestros instintos naturales de buscar venganza para que podamos comunicar Su amor misericordioso perdonando a nuestros enemigos. Puede que nos llame a sacrificar parte de nuestro tiempo, dinero o comodidades para hacer avanzar Su causa. O puede que requiera que permitamos que nuestros hijos e hijas vayan a lugares remotos para hablarles a otros acerca de Su amor Salvador. La manera en que respondemos a lo que Él requiere dice muchísimo acerca de cuáles son nuestros verdaderos sentimientos con respecto a Él.

Cualquiera puede ofrecer las sobras. Pero los que aman a Dios más que a cualquier otra cosa Le entregarán lo mejor a Él.


Ningún sacrificio que hagamos es demasiado grande para Aquel que lo sacrificó todo de sí mismo.

sábado, 4 de octubre de 2014

HUMILDAD


Santiago 4:10"Humillaos delante del Señor, y él os exaltará"

¿Has escuchado la historia del niño al que premiaron con la medalla a la humildad y luego se la quitaron cuando la usó?


Obviamente, lo anterior es una broma, pero el orgullo no lo es. Muchos de nosotros tenemos serios problemas con este aspecto de la vida. Y David parecía estar cometiendo el mismo error cuando dijo, «no se ha envanecido mi corazón» (Salmos 131:1). Sin embargo, cuando entendemos el texto, sabemos que él no estaba alardeando acerca de su humildad. Más bien, en respuesta a la acusación de traición hecha por los hombres de Saúl, David declaró que él no se consideraba tan importante ni pensaba tan bien de sí como para verse con ojos «enaltecidos». En vez de ello, David aprendió a ser como un «niño destetado» en los brazos del Señor (v. 2). Al igual que un bebé que depende completamente de sus padres, él esperaba en Dios para recibir Su protección mientras huía perseguido por el rey Saúl. En su hora más oscura, David se dio cuenta de su necesidad y después aconsejó a su pueblo: «Espera, oh Israel, en el SEÑOR, desde ahora y para siempre» (v. 3).

El camino a la humildad tiene dos aspectos. Involucra saber quiénes somos —tener una autoestima apropiada en vez de pensar demasiado bien de uno mismo. Pero lo que es más importante, requiere saber quién es Dios— tenerle en la más alta estima y confiar en que recibiremos lo mejor de Él en Su tiempo.


Cuando creemos que somos humildes... no lo somos. ¡Que Dios nos ayude a reflejar la humildad, un fruto del Espíritu Santo!

viernes, 3 de octubre de 2014

¿CÓMO NO CREER EN DIOS?


Salmo 57:5
 "Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra sea tu gloria"

¿Cuándo fue la última vez que algo te quitó el aliento debido a su majestad?

No estoy hablando de algún dispositivo electrónico o de algún efecto especial en una película. Estoy hablando acerca de algún espectáculo en el cielo nocturno, como por ejemplo, un eclipse lunar. O caminar bajo un cielo estrellado para ver las constelaciones de estrellas, algunas de ellas mencionadas hace miles de años en las Escrituras (Amós 5:8) y que siguen brillando hoy para nuestro gozo. Estoy hablando acerca de una amanecer o atardecer que muestran la gloria de Dios. O el espectáculo de luz y sonido que acompaña a la manera que Dios tiene de regar la tierra con la lluvia que produce el alimento (Job 36:27-33).

¿Alguna vez has estado junto a una establo y te has maravillado ante el poder de un caballo mientras galopa elegantemente por el campo? (Job 39:19-25). ¿O has observado a un águila remontándose a lo alto y descendiendo en picado desde el cielo porque su visión diseñada por Dios ha avistado la cena desde su nido en la cima de la montaña? (Job 39:27-30).

En la creación, Dios le dio aliento al hombre. Luego el hombre se quedo sin dicho aliento al contemplar la belleza, grandiosidad y elocuencia de un universo de maravillas creados por Su propia mano. Mira a tu alrededor. Examina lo que Dios ha hecho. Luego, sin aliento, proclama Su majestad.


Toda creación es un dedo extendido que señala hacia Dios.

jueves, 2 de octubre de 2014

NOS DIO VIDA



Colosenses 2:13
 "Y a vosotros, estando muertos en pecados... os dio vida juntamente con él"
 

Hace casi 2 mil años, el arresto y la subsiguiente crucifixión de Jesús hizo que muchos de Sus seguidores se desesperaran. Los discípulos mismos habían perdido toda esperanza. Pero su abatimiento se evaporó esa primera mañana de Pascua de Resurrección cuando encontraron que la piedra que sellaba la tumba había sido quitada (Juan 20:1). ¡Jesús había resucitado!

Pronto Jesús apareció a María Magdalena (vv. 11-16) y luego a Sus discípulos, quienes se habían reunido a puertas cerradas (v. 19). Su visita produjo un cambio extraordinario en ellos. La Biblia dice que «se regocijaron» (v. 20).

Tal vez tu mundo se ha estrellado a tu alrededor. Puede que se trate de una profunda pérdida personal, una tragedia familiar o alguna otra gran prueba. La resurrección de Jesús demostró que Él es más grande que el más grande de los obstáculos. Él puede reconstruir tu vida —tal y como lo hizo con Sus discípulos— a partir de hoy.


Dios puede convertir cualquier dificultad en una oportunidad.

miércoles, 1 de octubre de 2014

BUSCANDO LA PAZ


Filipenses 4:7
 "Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos con Cristo Jesús"

Al ver la turbulenta y agitada vida de los artistas, personas con un perfil público o al ver nuestra propia vida, nos damos cuenta de una verdad muy impactante:
El mundo en que vivimos no puede ofrecer paz. Sólo ofrece malas opciones. El placer, el poder y las posesiones no son sustitutos para la paz en el corazón y en la mente.

Pablo les recordó a los creyentes en Filipos: «Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús» (Filipenses 2:14-16). Es una paz que hemos de compartir con un mundo que está desesperado por ella.

La paz —la verdadera paz— sólo se encuentra en una relación con Jesús. ¿Has recibido Su paz? Si no es así, confiesa hoy delante de Él tus faltas, recibe su Perdón, recíbelo en tu corazón.

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. —Jesús