La oración eficaz del justo puede mucho.
Santiago 5.16
La
oración es el reconocimiento de que si Dios no se hubiese envuelto en
nuestras vidas y aflicciones, aún estaríamos perdidos en las tinieblas. Es por su
misericordia que hemos sido levantados.
La oración es todo el proceso
que nos recuerda quién es Dios y quiénes somos nosotros.
Yo
tengo la certeza de que en la oración hay un gran poder. Creo que Dios
sana al herido, y levanta al que está muerto o cree estarlo. Pero no creo que nos
corresponda decirle a Dios lo que tiene que hacer ni cuándo debe
hacerlo.
Dios sabe que,
con nuestra limitada visión, ni siquiera sabemos por qué debemos orar.
Cuando le encomendamos nuestras peticiones, confiamos en que honrará
nuestras oraciones con su santo criterio.
Lo que nos queda a nosotros es confiar, y aprender a estar agradecidos en cualquier situación, como lo describía Pablo en su carta a los Filipenses. Así que hoy cada vez que nos dirijamos al Padre, que la oración nos sirva para recordar que sin Él no tendría sentido nuestra vida ni nada de lo que hacemos. ¡Que nuestra oración sea un incienso agradable a la presencia de nuestro Dios!
Oración: Padre, gracias por haberte involucrado en mi vida. Sin tí, ésta no tendría sentido. Ayúdame a estar en comunicación contigo a cada momento y en toda circunstancia. Quiero estrechar mi relación contigo, porque es la más importante de todas las que tengo, y la que se basa para que las demás estén bien. Quiero estar contigo siempre y agradarte. Ayúdame Señor, en el nombre de Jesús, amén.
Pues por medio de Él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. Ro 8:2
viernes, 7 de febrero de 2014
jueves, 6 de febrero de 2014
AL CAMINAR CON DIOS
Efesios 4.23–24"Renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestios del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad."
Los matrimonios saludables tienen un sentido de «permanencia». El esposo permanece en la esposa, y ella permanece en él. Hay ternura, sinceridad y comunicación continua.
Pues lo mismo es cierto en nuestra relación con Dios. Cuando tenemos una relación saludable con Él, vamos a Él con nuestras alegrías, y algunas veces vamos con nuestras angustias, pero siempre vamos a Él. Y cuando vamos, mientras más vayamos, más nos parecemos a Él. Pablo dice que vamos «de gloria en gloria» (2 Corintios 3.18).
Los que viven juntos por mucho tiempo poco a poco empiezan a parecerse, a hablar igual, y hasta a pensar igual. Mientras caminamos con Dios nos apoderamos de sus pensamientos, sus principios, sus actitudes. Nos apoderamos de su corazón.
Por ello la invitación en este día es que tomes la decisión de pasar más tiempo con Dios. Hay muchas formas de hacerlo: Levantarte 5 o 10 minutos antes de que suene el despertador para hablar con Él en la mañana. Hacerlo después de almorzar en la oficina, durante el viaje de regreso a casa, en un grupo bíblico, etc. Toma tu agenda y prográmalo, es lo mejor que podemos hacer con la vida y el tiempo que Dios nos ha dado. Te darás cuenta que mientras más le busques, más le amarás, y mientras más lo ames, tu vida será mejor porque reflejarás sus pensamientos, sus principios, sus actitudes... su corazón.
¿Te animas?
Oración: Dios, gracias porque me das la oportunidad de retomar el camino que te agrada, te pido que me ayudes a que mi relación contigo sea más estrecha y sincera. En el nombre de Jesús te pido que pongas en mi corazón el deseo de dedicarte cada día de mi vida un tiempo de calidad para hablarte y escucharte. No me importa nada más que usar mi vida para agradarte, gracias por tu amor y tu gracia. En el nombre de Cristo Jesús, amén.
miércoles, 5 de febrero de 2014
EL ESTADO DEL CORAZÓN SE LEE Y SE OYE (SIN QUE SE PRONUNCIE UNA PALABRA)
El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.
Lucas 6.45
Estos versículos afirman la misma verdad: El corazón es el centro de la vida espiritual. Si el fruto de un árbol es malo, uno no trata de arreglar el fruto; lo que se hace es tratar las raíces. Y si las acciones de una persona son malas, no basta con cambiar los hábitos; es necesario profundizar. Hay que llegar al corazón del problema, el cual es el problema del corazón.
Es por esto que es tan crítico el estado del corazón. ¿En qué estado se encuentra el suyo?
Cuando alguien le ladra, ¿usted le devuelve el ladrido o se muerde la lengua? Eso depende del estado de su corazón.
Cuando su horario está demasiado lleno o su lista de cosas para hacer está demasiado larga, ¿pierde la calma o la mantiene? Eso depende del estado de su corazón.
Cuando le ofrecen un bocadillo de chisme pasado por calumnia, ¿lo rechaza o lo comunica a otro? Eso depende del estado de su corazón.
¿Usted ve a la pordiosera de la calle como una carga para la sociedad o como una oportunidad para Dios? Eso, también, depende del estado de su corazón.
El estado de su corazón determina si usted alberga rencor o concede gracia, busca autocompasión o busca a Cristo, bebe miseria humana o gusta de la misericordia de Dios.
No causa sorpresa, entonces, que el sabio suplique: «Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón».
La oración de David debiera ser la nuestra: «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio».
Y la declaración de Jesús parece cierta: «Dichosos los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios».
Oración: Señor mi Dios, ayúdame a dar un buen fruto cuidando muy bien las raíces. Te pido como una vez lo hizo el rey David que crees en mí un corazón limpio, que renueves un espíritu recto en mi ser para hacer lo que te agrada, que mis actos reflejen tu amor y tu misericordia. Que los demás al ver las obras que hago te alaben a ti que estás en el cielo, te lo pido en el nombre de Jesús.
Amén.
martes, 4 de febrero de 2014
EL BIEN VENCE AL MAL
Echa un vistazo a cualquier periódico y los títulos te dirán qué está pasando en el mundo. Mira la televisión, escucha la radio, habla con amigos, y te sobrarán opiniones en cuanto qué anda mal en el planeta Tierra. Esto se debe a que es fácil señalar lo malo.
Cuando los terroristas secuestraron los aviones de pasajeros y los estrellaron contra el Pentágono, los rascacielos en Nueva York y un campo en Pennsylvania, el mundo de inmediato lo catalogó como algo malo. Hace sólo un año fuimos testigos de la maldad y del terror que reinó en la maratón de Bostón. El mundo se llena de terror, de amarillismo incluso en diarios y páginas cristianas... El poder destructivo de estos eventos malvados hace que la gente se sienta paralizada e indefensa. Y esto es lo que mejor hace el mal: que nos sintamos impotentes.
Pero este sentir no tiene fundamento. La mayoría de nosotros experimenta el mal en una escala más pequeña y más personal. Por eso, el apóstol nos bosqueja la respuesta apropiada al indicar que debemos aborrecer lo malo (Romanos 12:9), no pagar a nadie mal por mal (v. 17) y no ser vencidos por lo malo (v. 21).
La verdadera víctima del mal es la bondad, todo lo bueno que Dios diseñó como parte de la creación para que todos disfrutáramos (Génesis 1:4-31). Por esta razón, es sorprendente que Pablo concluya diciendo que la propia víctima del mal es también lo que lo vence (Romanos 12:21).
El mal capta todos los titulares, pero la bondad de Dios es más poderosa, y Él desea que nosotros la utilicemos en Su nombre para vencer a Su enemigo.
COMO LA LUZ VENCE LA OSCURIDAD, EL BIEN VENCE AL MAL.
Oración: Dios Todopoderoso, sé que Tu Bondad vence cualquier intento desesperado del enemigo por robarnos el gozo y la paz. Permíteme ver tu bondad y tu amor por sobretodo acto de maldad. También te pido que me utilices para que los demás vean que el bien, que viene de tí y eres Tú puede vencer al mal en mi vida. Gracias te doy en el nombre de Jesús, amén.
lunes, 3 de febrero de 2014
ASÍ TAMBIÉN SE COMPARTE EL EVANGELIO...
Una vez escuché una historia sobre un evangelista en Rusia, que caminaba por ahí diciendo a la gente: "Jesús te ama. Jesús te ama." Él estaba repartiendo folletos del Evangelio, y una señora dijo: "¿Sabe qué? Su sermón y su evangelio no va a llenar mi estómago."
A veces tenemos que mostrar a la gente el amor de Dios por medio de la satisfacción de sus necesidades físicas y entonces podremos compartir el evangelio de Cristo.
Jesús habló de la importancia de satisfacer las necesidades físicas de la gente. En Mateo, dijo que cuando damos de comer a los hambrientos, o dar de beber al sediento, o vestimos a los necesitados, o el cuidado de los enfermos, es como que estuviésemos haciendo las cosas para Él. Él nos enseñó cómo ayudar a alguien de una manera práctica, y así se puede crear una maravillosa oportunidad de compartir el evangelio con alguien.
Cuando alguien puede ver el amor de Dios en acción de una manera real en su propia vida, es mucho más fácil para ellos creer en nuestro mensaje de que Dios los ama.
Entonces, ¿Cómo se ve esto en la práctica? Podríamos comenzar con algo pequeño, como dar un abrazo a alguien cerca para que se sienta amado. Desde allí, se puede ir a apoyar a los ministerios que ayudan a los enfermos, los que tienen sed y hambre. Tal vez tú podrías ser voluntario en un comedor de beneficencia o de divulgación en la comunidad. No es necesario tomar un viaje de misión para servir a los más necesitados en otro país. En nuestros propios barrios encontramos personas que necesitan lo más básico (Y obviamente lo más importante, que es una vida en Cristo). Las posibilidades son infinitas cuando se toma la decisión de servir a los demás, no sólo con palabras, sino también a través de la acción práctica.
Oración: Señor, quiero poner acción respaldando mis palabras. Muéstrame cómo puedo ayudar en la práctica a las personas que entren en mi camino para que puedan experimentar el poder de tu amor.
En el nombre de Jesús, amén.
domingo, 2 de febrero de 2014
DIOS PUEDE LIBRARTE DE LA VERGÜENZA
¿Te has preguntado alguna vez lo que era la vida de Adán y Eva antes de pecar?
Génesis 2:25 nos dice que si Adán y Eva estaban desnudos en el Jardín del Edén, no se avergonzaban. Creo que, además de lo que indica que estuviesen sin ropa, este pasaje también implica que eran totalmente abiertos y honestos con los demás, no se escondían detrás de las máscaras, no jugaban ningún juego. Ellos eran libres de ser ellos mismos porque no tenían sentido de la vergüenza. Una vez que pecaron, sin embargo, ellos se escondieron (Génesis 3:6-8).
Si no fuera por la obra que Jesús hizo en la cruz, todos nosotros tendríamos que vivir con la gran vergüenza del pecado. Pero a causa de su sacrificio, la humanidad tiene la oportunidad de disfrutar de la perfecta libertad entre sí y con Dios.
Desafortunadamente, la mayoría de nosotros todavía vivimos con la carga de la vergüenza, a pesar de que la Palabra de Dios nos promete y nos asegura que podemos ser libres de ella (Isaías 61:7).
Dios puede liberarnos de la vergüenza. Ora y pídele a Dios que te libere de la vergüenza que se intenta construir en tu interior.
Oración: Señor, recibo la libertad de la vergüenza que has adquirido para mí en la cruz. No me quiero ocultar más, no más sentirme inútil. Has borrado mis pecados y ahora quiero vivir libre y abiertamente delante de ti.
En el nombre de Jesús, amén.
sábado, 1 de febrero de 2014
IMPLACABLE BÚSQUEDA DE DIOS
Una implacable búsqueda de Dios no es necesariamente fácil, pero definitivamente vale la pena. Sin embargo, realmente no se puede buscar a Dios hasta que no hayamos experimentado primero la libertad real.
Dios está en el "trabajo" de hacernos libres, y es glorioso ser libre de culpa, la condenación, y de preguntarnos lo que las personas piensan de nosotros.
Estamos libres de la preocupación de fracasar cuando sabemos lo que somos en Cristo. Esto nos trae el valor de ser capaces de salir y llevar a cabo las promesas de Dios.
Una de las mayores libertades que Dios nos ha dado es la libertad de ser nosotros mismos. Durante años yo había tratado de ser algo que no lo era, sintiendo que tenía que ser de esta manera u otra, sabiendo todo el tiempo que no era como los demás. Sin embargo, seguí tratando de ser como los demás hasta que aprendí a través de mi relación con Dios que Él me creó para SER, no PARECER. Esto también me ha librado de mí, así que me puedo concentrar en Jesús y llegar a ser no como los demás, sino como el quiere que sea yo.
Filipenses 3, dice que Pablo estaba decidido, o determinado (implacable), de tener las cosas por las que Cristo Jesús murió, determinado e implacable a conocerle a Él y el poder de su resurrección. Creo que cuando nacemos de nuevo, hay un Espíritu de determinación que se levanta dentro de nosotros. Algunos lo llaman pasión o renovado entusiasmo... realmente es el Espíritu Santo quien que nos da el "empuje" que necesitamos en tiempos difíciles de decir, 'No voy a renunciar a tener una pasión profunda, relación íntima, y personal con Dios. No voy a renunciar a ser todo lo que Cristo quiere que yo sea. "
Sé implacable para permanecer en la fe y recibir las promesas de Dios. Recuerda, tú perteneces a Él y ¡Él te ha dado un Espíritu implacable!
Oración: Dios, yo quiero vivir una nueva vida, sin descanso persiguiendote a Tí y Tus promesas. Confío en Tí para ayudarme a ser todo lo Tú quieres que sea y experimentar la verdadera libertad. En el nombre de Jesús te lo pido.
Así Sea.
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