Pues por medio de Él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. Ro 8:2
martes, 30 de septiembre de 2014
HABLAR DE DIOS CON OTROS
Mateo 13:34
"Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba"
A lo largo de mi vida he conocido maestros que la han impactado. Me gusta mucho enseñar también aunque no es el campo donde me desenvuelvo; pero he notado con estas personas que pueden enseñar, que usan varias técnicas muy creativas... algunos tienen el poder de utilizar una historia cautivante para captar la atención y fomentar el aprendizaje.
Este método de instrucción fue usado por el más grande de todos los Maestros: el Señor Jesucristo. El líder y erudito religioso Nicodemo le dijo a Jesús: «Sabemos que has venido de Dios como maestro» (Juan 3:2). Pero, cuando Jesús se dirigía a las multitudes que Le seguían, no recitaba las grandes verdades del Talmud. Más bien, hablaba con el estilo popular de un narrador de cuentos.
Las parábolas de Jesús perduran porque reflejan asuntos del corazón. Por medio de la historia del fariseo y el publicano (Lucas 18), aprendemos acerca de la gracia y el perdón de Dios. Y la historia del hijo pródigo (Lucas 15) muestra el amor de Dios para los pecadores arrepentidos.
Las parábolas inspiradas de Jesús nos enseñan acerca de Él y de la vida que quiere que llevemos. Nosotros también podemos usar nuestras propias historias de fe para mostrarles a los demás al Narrador de Cuentos y Maestro supremo, cuya propia vida es la más grande historia jamás contada.
Recuerda: Una buena manera de aprender la verdad de Dios es enseñársela a los demás.
lunes, 29 de septiembre de 2014
PALABRA SEGURA
2 Pedro 1:19
"Tenemos también la palabra profética más segura, la cual hacéis bien en estar atentos"
En este tiempo donde la mayoría de noticias que son populares a veces son "mitad ciertas" o "mitad serias". En este tiempo donde es más común bañarse con agua fría y publicarlo en todas partes, es necesario tomarnos un tiempo para meditar sobre las cosas serias y eternas que Dios ha dejado por medio de Su Palabra.
Pedro escribe acerca de Él: «Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones» (2 Pedro 1:19).
Pedro estaba pensando en ese día en el Monte de la Transfiguración cuando, junto con Santiago y Juan, vio a Jesús de pie junto a los dos grandes profetas del Antiguo Testamento, Moisés y Elías. Con tal augusta compañía de verdaderos profetas, el Padre señaló al Hijo y dijo: «Éste es mi Hijo amado; a él oíd» (Lucas 9:35). ¡La palabra de Jesús es una «palabra profética» que es segura!
Hay Alguien que jamás se equivoca y que jamás nos extraviará: nuestro Señor Jesús. ¡Debemos oírle!
En un mundo lleno de especulación, sólo la Palabra de Dios es segura.
domingo, 28 de septiembre de 2014
ENERGÍA PARA CRECER
Filipenses 2:13"Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad"
Siempre anhelamos que inicie un nuevo año. Esta es la razón por la que el 1 de enero comenzamos dietas, programas de ejercicio y nuevos pasatiempos. Por supuesto, un mes después generalmente estamos de vuelta a nuestros viejos y malos hábitos. Tal vez eso se deba a que anhelamos un cambio demasiado grande y no tenemos suficiente fuerza de voluntad como para llevarlo a cabo.
Me pregunto cuántos seguidores de Jesús hemos hecho compromisos de crecer espiritualmente pero luego nos sentimos frustrados porque no tenemos la fuerza de voluntad para dar esos pasos.
Pablo trata este problema en su carta a los filipenses. Al animarles a desarrollar su salvación con temor y temblor (2:12), también les dijo que no estarían solos. Dios mismo les daría la energía para crecer y llevar a cabo Sus tareas. La primera área afectada sería la de sus deseos. Dios estaba obrando en ellos, dándoles el deseo de cambiar y crecer. También estaba obrando para darles el poder para hacer los cambios de verdad (v. 13).
Dios no nos ha dejado solos en nuestras luchas para alcanzar el crecimiento espiritual. Nos ayuda a querer obedecerle, y luego nos da el poder para hacer lo que Él quiere. Pídele que te ayude a querer hacer Su voluntad.
El poder que nos ayuda proviene del Espíritu Santo cuando mora dentro de nosotros.
sábado, 27 de septiembre de 2014
LEY DE SIEMBRA Y COSECHA
Gálatas 6:7"No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará"
Justo ahora en algún lugar en el mundo, algún agricultor está echando semillas en la tierra. Pronto esas semillas comenzarán a cambiar el lugar donde fueron plantadas. El suelo cuidadosamente preparado que hoy parece vacío se convertirá en un campo listo para la cosecha.
De igual modo, los buenos propósitos que se hacen cada año pueden ser semillas echadas para alterar el paisaje de la vida para los demás y nosotros mismos. Un hombre muy famoso, quizás lo has escuchado: San Francisco de Asís hizo esta oración hace años:
"Señor, haz de mí un instrumento de Tu paz. Donde haya odio, déjame plantar amor; donde haya daño, perdón; donde haya duda, fe; donde haya desesperación, esperanza; donde haya tinieblas, luz; y donde haya tristeza, gozo."
El agricultor que siembra trigo jamás se sorprende cuando brota la espiga del suelo donde ha sido plantada. Así es la ley universal de la siembra y la cosecha: «No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará» (Gálatas 6:7). Nuestra naturaleza pecaminosa dice: «Complácete», mientras que el Espíritu nos insta a agradar a Dios (v. 8).
Hoy es tiempo de plantar. Dios ha prometido: «A su tiempo segaremos, si no desmayamos» (v. 9).
Siembra hoy lo que quieras cosechar mañana.
viernes, 26 de septiembre de 2014
DESCANSA EN ÉL
Estamos viviendo a un ritmo muy rápido, siempre corriendo sin parar. Somos padres y madres, somos trabajadores, estudiantes. Hacemos lo que creemos que se espera de nosotros. Si vemos algo que no funciona muy bien o si descansamos un poco, rápidamente nos sentimos culpables por no ser productivos. El ser humano tiende a ser así.
En Isaías 30, Dios habla a los hijos de Judá. Ellos estaban siendo rebeldes y obstinados. Ellos estaban buscando la aprobación en otros lugares alejándose de Dios en su propio miedo. Dios los llama de nuevo a sí mismo. Ellos aprenden la lección de la confianza. Una lección que sigue siendo tan difícil para los hijos de Dios para aprender. Batallo con confianza todos los días, porque aunque me cueste admitirlo, sigo buscando aprobación de los lugares que no debería.
"Esto es lo que el Señor Soberano, el Santo de Israel, dice: '«En el arrepentimiento y la calma está su salvación,
en la serenidad y la confianza está su fuerza,
¡pero ustedes no lo quieren reconocer!'" Isaías 30:15.
Siento que el Señor me está diciendo esto directamente a mí, mientras yo me escondo detrás de mis "logros" que muchas veces no tienen significado eterno. Mientras sigo persiguiendo reconocimientos terrenales, un mejor salario, mejores cosas materiales para mi familia "Descansa en mí", dice Él. Aunque no puedo tomar cinco minutos para estar con él. "Arrepentíos de vuestras carnes," Grita. Me cepillo mi pecado como la naturaleza humana y siguen cayendo una y otra vez las palabras: "Confía en mí," "Suplicame a mí". Pero mi carne no quiere tener nada que ver con eso.
Arrepentíos. Descansa. Tranquilo. Confía. La confianza en Dios aquieta el espíritu y aquieta el alma. Trae la paz a una tormenta de miedo. La confianza en Dios trae descanso a nuestros planes y fija los ojos en Él. Él nos llena de la salvación y la fuerza.
Sigamos leyendo Isaías 30, Dios dice que Él anhela mostrarnos compasión. No es algo que Él "tenga" que hacer, porque Él es Dios. Incluso cuando lo seguimos a Él fallaremos diariamente y quizás corramos a escondernos detrás de nuestros miedos o escritorios de oficina. Es hora de acabar con nuestros ídolos en las tareas del hogar, en amigos que como todos, fallarán. Es hora de confiar en Él.
Y recuerda, el descanso en Él no quiere decir que de repente reine una ausencia de perturbación en nuestra vida, especialmente con esos pequeños desengaños y decepciones de la vida. Esos fabricantes de ruido. El descanso en Él simplemente hace que ese ruido no nos distraiga... Allí ¡Oíremos su voz, esa música deliciosa!
Quiero descansar en Él
jueves, 25 de septiembre de 2014
LOS AÑOS PASAN, EL AMOR DE DIOS NO
Salmo 71:9
"No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares"
El proceso de envejecimiento: Aprendemos de nuestro pasado para vivir nuestro presente —una lección sobre la que el salmista hace esta reflexión: «Porque tú, oh Señor, mi Dios, eres mi esperanza, seguridad mía desde mi juventud» (Salmo 71:5). Continúa, «en ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; de ti será siempre mi alabanza» (v. 6). Al mirar atrás, el salmista claramente vio la fidelidad de Dios. Con confianza en dicha fidelidad, pudo enfrentar el futuro y sus incertidumbres —y nosotros también podemos hacerlo.
Digamos junto con el salmista: «Yo te alabaré... tu verdad cantaré... oh Santo de Israel» (v. 22).
A medida que los años se suman, la fidelidad de Dios se sigue multiplicando.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
EL ACEITE
Juan 15:26
"Pero cuando venga el Consolador,... , el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí"
Una mujer trajo una botella de aceite de hígado de bacalao para darle a su perro para que éste pudiera tener un pelaje más saludable y brillante. Cada mañana, ella con mucho esfuerzo obligaba al animal a que se tragara la substancia. El animal luchaba, pero ella persistía. ¡No sabe lo que es bueno para él! —pensaba. Fielmente ella repetía el proceso cada día.
Sin embargo, un día la botella se volcó y ella soltó al perro tan sólo por un momento para limpiar el aceite que había caído. El perro olfateó el líquido con olor a pescado y comenzó a beber a lengüetazos lo que la mujer había derramado. De hecho le encantaba la sustancia. ¡Simplemente había estado rechazando el ser obligado!
Algunas veces usamos un método similar para hablarles a los demás acerca de Cristo. Se le llama acorralamiento y es un tipo de enfrentamiento de tipo intenso y directo. Si bien deseamos seriamente compartir el Evangelio, puede que en vez de ello terminemos ahuyentando a las personas. En nuestro intento sincero pero excesivamente entusiasta, creamos resistencia.
Somos llamados a compartir las buenas nuevas, pero no somos responsables de que alguien acepte o rechace a Cristo. No es nuestra labor tratar de convencer a alguien de pecado. Eso es responsabilidad del Espíritu Santo (Juan 16:8).
Sé sensible al compartir con los demás acerca del sacrificio de Cristo. Percibe cuándo aminorar la marcha y deja que Dios y Su Palabra hagan la labor de convicción y atracción hacia Sí mismo.
El Espíritu convence para que Cristo pueda purificar.
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