domingo, 8 de diciembre de 2013

LA GALERÍA DE LA FE: ABRAHAM




Hebreos 11:8 "Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba."

Llegamos a estudiar la vida y cualidades de la persona a la que se conoce como "El Padre de la fe". Es impresionante conocer la disposición del corazón de Abraham. Dejó absolutamente todo con tal de obedecer el mandato de Dios. A pesar de que vivió por la fe y murió sin haber recibido todas las cosas que le fueron prometidas, como la tierra que iba a poseer su descendencia, sí pudo experimentar la fidelidad y el poder de Dios en su hijo Isaac, quien fue concebido en su vejez.

¿Alguna vez pareciera que Dios se ha olvidado de tí? ¿Cuánto tiempo has esperado sin obtener una respuesta? La Biblia dice en Génesis 12:4 que Abraham recibió el llamado de Dios a los 75 años de edad. A los 86 años se desesperó: En Génesis 16:16 vemos que tuvo a Ismael por medio de la sierva de Sara, Agar. Y no fue sino hasta sus 99 años de edad que concibió al hijo de la promesa.

Vemos que hasta Abraham se cansó de esperar. 11 años parecieran demasiados y él flaqueó, pero Dios decidió bendecirlo y bendecir a todas las naciones de la tierra porque a pesar de su debilidad él siempre mostró un corazón dócil. No preguntó mucho, simplemente obedeció. 

Pero aún hay más...

Hebreos 11:17-19 "Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: «Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac.» Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos."

Imagina lo que sintió Abraham cuando su pequeño hijo le pregunta en dónde está el cordero que será sacrificado. Qué valor tuvo para responderle "Dios proveerá". Qué confianza y qué nivel de amistad había desarrollado en ese punto con Dios para entregarle todo lo que tenía y lo que amaba. ¿Ves alguna semejanza entre Abraham y el corazón de Dios? Sí, la hay. Dios también estaría dispuesto a sacrificar a su hijo algunos siglos después.

Abraham cometió errores. Se desesperó. Flaqueó. Hasta solía mentir presentando a su esposa como su hermana con tal de recibir favores. Sorprenden esas actitudes en alguien a quien Dios consideró su amigo. Pero nos da esperanza: No importa los errores que hayamos cometido, SIEMPRE Y CUANDO Dios encuentre en nosotros un corazón dócil a su voz. Dispuesto a obedecerle y a entregarlo todo por Él. 

Mateo 10:37 dice
"El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí;"

Esto no significa que Dios quiere que odies a tus familiares. No, no es así. Únicamente quiere que lo pongas a Él en el lugar que se merece. Recuerda que Él nos puso a nosotros en el lugar que no merecíamos. Sacrificó al justo por nosotros, injustos. Y todo con tal de vernos por toda una eternidad.

¿Estás dispuesto a creer y obedecer como lo hizo Abraham?

Hay una tierra prometida esperando a los que lo estén.

Oración: Señor, mi Dios. Sé que fallo muchas veces. Dudo. Me desespero. Flaqueo. Cometo errores. Pero hoy te pido en el nombre de Jesús que me ayudes a tener un corazón dispuesto. Un corazón dócil y obediente. Quiero ser tu amigo, quiero ser tu discípulo, quiero estar contigo, y siempre. Como Abraham, quiero ir a donde me envíes y hacer lo que tú digas. Aquí estoy Señor, ¿En qué puedo servirte?

sábado, 7 de diciembre de 2013

LA GALERÍA DE LA FE: NOÉ



Hebreos 11:7
"Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe."

La verdad es que se lee demasiado rápido la historia de Noé. Es necesario detenerse un instante y considerar varios aspectos que se pasan por alto al leer la fantástica historia del Arca. En Génesis 2:6 vemos que un manantial que salía de la misma tierra era el que se encargaba de hacer brotar las distintas plantas y árboles. Eso significa que en el tiempo del diluvio, NUNCA había llovido sobre la tierra. Esto hace aún más admirable la fe de Noé. Creyó en la Palabra de Dios, aún cuando nunca había visto caer una sola gota de lluvia del cielo. Creyó aún en medio de las burlas de aquella generación impía, que había hecho que a Dios "le pesara haber creado al hombre" (Génesis 6:6).

Como seres humanos somos muy propensos a ceder ante la presión y aceptación de los demás. De Noé podemos aprender que la recompensa por hacer caso omiso de las corrientes pecaminosas del mundo, del diablo y de nuestras bajas pasiones es demasiado grande. De la descendencia de Noé se repoblaría la tierra. Nadie más afuera de su familia se salvó.

Esto nos da también esperanza. Quizás eres el único creyente dentro de tu familia. Hoy hay buenas nuevas y esperanza para tí: Dios salva familias. Si bien es cierto la salvación es una decisión personal y nadie es responsable del pecado de los demás, el Señor tiene misericordia en consideración de sus siervos. ¡Hasta las nueras de Noé se salvaron! 

Así que no pierdas la esperanza. Sigue buscando hacer la voluntad de Dios a pesar de las presiones para hacer lo malo. Sigue confiando en los planes que Dios tiene para tu vida a pesar de que no entiendas por lo que estás pasando. Noé pasó años construyendo el arca, obedeciendo a Dios para juntar a todas las parejas de animales. Imagina las burlas, los momentos difíciles, los probables problemas incluso familiares que pasó Noé por hacer la voluntad de Dios...

...Pero valió la pena. Noé forma parte del salón de la fama de la fe. Es un héroe de la fe que nos inspira a buscar a Dios y agradarle. ¿Te animas hoy a creer en Dios y creerle a Dios?

Oración: Señor, te doy gracias por hablar a mi vida. Quiero ser como Noé, que se ganó tu favor. Cuando a tí te pesó haber creado al hombre, no te pesó haber dado la vida a Noé. A través de él tú estableciste un nuevo orden en el mundo, él movió tu corazón para que lo salvaras e incluso a su familia. Hoy te pido que tengas misericordia de mi vida y la de mi familia. Hoy decido subirme al arca que salva, reconozco que esa nueva arca es Jesucristo. Sólo unido a Él puedo alcanzar la salvación. Entrego mi vida una vez más y te pido que no permitas que nunca me aparte de tí. Gracias mi Dios, en el nombre de Jesús te lo pido. Amén.

viernes, 6 de diciembre de 2013

LA GALERÍA DE LA FE: ENOC




Hebreos 11:5-6 "Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan."

Estamos por estudiar una de las historias más extraordinarias de la Biblia. Tanto así que únicamente vemos algo similar con el profeta Elías y con la ascensión de nuestro Señor Jesucristo. La Biblia relata en forma muy breve el paso de Enoc por este mundo (Génesis 5:23-24), pero nos da un par de palabras clave que nosotros podemos utilizar de inspiración para agradar a Dios. 

Una de ellas es la palabra "Fiel". Dice la Biblia en Génesis 5:24 "y como anduvo fielmente con Dios, un día desapareció porque Dios se lo llevó." Hemos venido estudiando los últimos días el ser agradecidos aunque las cosas no vayan bien, el buscar a Dios a pesar de las dificultades y a pesar de la oposición que vayamos a encontrar. Lamentablemente en nuestros días el matrimonio no es un buen ejemplo de fidelidad, pero debería serlo. El estar a pesar de la riqueza, la pobreza, la salud, la enfermedad. Todos los votos que se pronuncian en un matrimonio pongámoslo en la perspectiva de nuestra relación con Dios. Pablo lo entendió bien y lo expresó muy bien en el conocido extracto de la carta a los Filipenses:


Filipenses 4:11-13 "No digo esto porque esté necesitado, pues he aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre. Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece."


El principio del contentamiento lleva a la fidelidad. Si somos felices con lo que Dios nos ha dado, sean bienes materiales, talentos, hijos, etc. podremos ser fieles. Porque nuestra relación con Él no dependerá de lo que nos da. Realmente depende de lo que YA nos dió con el regalo de la vida eterna por medio de la fe en Jesús.

La otra palabra que nos deja la vida de Enoc es "agrado". Dice la Biblia que Dios se lo llevó porque su vida fue de agrado a Él. Es momento de detenernos y ver si nuestra vida agrada a Dios. Repasemos cada una de las áreas de nuestra vida. ¿Estamos agradando a Dios con nuestra relación con Él? ¿Estamos agradando a Dios con nuestras relaciones con los demás (esposo/a, hijos, padres, familiares, vecinos y demás)? ¿Estamos agradando a Dios con la forma en la que nos vemos a nosotros mismos? Debemos vernos como Él nos ve. Ni más, ni menos (ver Romanos 12:3). Si detectamos alguna área débil sintámonos dichosos, porque Dios ha permitido que la veamos hoy y corrijamos lo que tengamos que corregir para poder llevar una vida agradable a Él. 

Nada vale más la pena que una vida grata al Señor. Enoc la tuvo y está en la galería de héroes de la fe. ¿Te gustaría agradar también al Señor?

Oración: Señor, gracias por hablarme una vez más. Quiero agradarte como Enoc, quiero serte fiel, quiero acrecentar mi fe en tí. Ayúdame a cambiar las cosas en mi vida necesarias para honrarte y acercarme más a tí. No lo hago por las recompensas, aunque tu Palabra dice que sí las hay. Lo hago por lo que ya has hecho por mi. Gracias por tu amor inmenso. En el nombre de Jesús te lo pido y te doy gracias. Amén.

jueves, 5 de diciembre de 2013

LA GALERÍA DE LA FE: ABEL


Hebreos 11:4 "Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía."

Abel es el modelo en la Biblia de la sangre inocente que es derramada. Víctima de la envidia de su propio hermano, quizás alguna vez te has preguntado el porqué Dios vio con agrado la ofrenda de Abel y no de la misma forma la de Caín. Si nos detenemos a analizar lo que nos ofrece el texto bíblico, encontraremos la respuesta:

Génesis 2: 2-4 "Abel se dedicó a pastorear ovejas, mientras que Caín se dedicó a trabajar la tierra. Tiempo después, Caín presentó al Señor una ofrenda del fruto de la tierra. Abel también presentó al Señor lo mejor de su rebaño, es decir, los primogénitos con su grasa. Y el Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda"


Allí lo tenemos, la clave está en "lo mejor". Caín sí le presentó una ofrenda al Señor, pero no fue de lo mejor que tenía. Muchas veces caemos en ese error también. Consciente o inconscientemente. Cantamos una alabanza de memoria, pero sin sentirla genuinamente. Asistimos a la iglesia por rutina más que por necesidad o como acción de gracias. Le damos a Dios muchas veces si nos sobra algo (de dinero, de tiempo, etc). Ahora bien, dice la Biblia que Dios después de haber aceptado las ofrendas (porque las aceptó las 2) le pregunta a Caín por qué está cabizbajo y enojado. Él le dio la oportunidad de enmendar su error, así como nos la da a nosotros el día de hoy.

Es decisión nuestra si a partir de hoy le dedicamos lo mejor al Señor. Si imitamos la disposición de corazón de Abel. De entregarle a Dios lo mejor de nuestro talento, lo mejor de nuestro tiempo, lo mejor de todo lo que Él nos ha dado en administración. Abel supo reconocer que todas las ovejas que tenía eran un regalo de Dios, y por ello supo dar lo mejor sin que le pesara. Cuando lleguemos al punto de dar lo mejor de Dios sin que nos pese o nos duela, estaremos logrando el caracter del primer miembro de la galería de la fe que se narra en Hebreos 11: Abel.

Oración: Señor, mi Dios y proveedor: Ayúdame a ver que todo lo que tengo es tuyo. Ayúdame a poder despojarme de lo mejor con el único fin de agradarte. No para quedar bien delante de los demás, sino para honrarte. Hoy que he aprendido más de tu siervo, al que tú mismo llamas justo Abel, quiero tener esa disposición en mi corazón. Gracias por hablarme de diversas formas y por diversos medios. Gracias por llamarme a obedecerte y no apartarme de tus caminos. En el nombre de Jesús sé que con tu ayuda se puede lograr. Amén.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

DIOS PUEDE LIBRARNOS


En tiempos de crisis, es fácil sentir que Dios no puede librarnos. Para reforzar tu fe, considera estos relatos bíblicos que tratan de cuando Dios libró a sus hijos de sus aflicciones.

En 1 Samuel 17:37, David sabía que podía derrotar a Goliat porque Dios ya lo había salvado de un león y un oso.

En Daniel 3 , Sadrac, Mesac y Abednego se negaron al edicto del rey y ceder a su ídolo, y continuaron adorando a Dios. Como resultado, fueron arrojados a un horno de fuego calentado siete veces más de lo normal. Pero Dios los libró tan completamente de esta terrible experiencia que ¡Ni siquiera olían a humo! ¡Incluso apareció con ellos en el fuego!

Daniel es un ejemplo más de la buena voluntad y la capacidad de Dios de librarnos. Arrojado al foso de los leones por orar a Dios, Daniel sabía de liberación divina, ya que él salió de la prueba ileso, mientras que sus enemigos fueron completamente derrotados (ver Daniel 6) .

¿Tú notas una tendencia aquí? Dios puede librar a sus hijos de cualquier circunstancia. Hoy sabemos que su poder para liberar es más grande que CUALQUIER problema.

Oración: Dios, una y otra vez, Tú has librado a tus hijos de problemas, y yo sé que no vas a fallar ahora. Tú eres más que capaz de lidiar con mi situación, ¡Yo confío en Tí!

lunes, 2 de diciembre de 2013

FE PARA VER A TRAVÉS DE LOS OJOS DE DIOS



Sea lo que estés haciendo en la vida, o lo que pueda venir más adelante, quiero darte la gran noticia de que Dios ha provisto de una medida de fe para ello. A veces puede que no lo parezca, o que sientas que no tienes lo que se necesita para superar alguna situación. Pero la fe en Dios no se basa en las circunstancias o en cómo nos sentimos.

Al enemigo le encanta que creas que no tienes una oportunidad en la vida, que eres demasiado débil, demasiado pobre, demasiado lo que sea. Pero Dios tiene una visión diferente de tí. Dios te ve con los ojos del amor. Él no ve lo que puedes ser, sino lo que ha invertido en tí, no lo que tú u otras personas pueden ver. Él te ve como una obra completa.

Verse a sí mismo como Dios te ve conduce a una vida de victoria abrumadora.

Pero se necesita fe. No es suficiente con saber que Dios te ama y te ve como su hijo, tú tienes que creerlo. Se requiere fe para seguir adelante y superar los desafíos de la vida. Y la fe no te hace ningún bien si tú no la usas, la activas, la liberas. Tú tienes que conocer tu fe, tus creencias, tus certezas en Dios con el fin de que funcionen. Tienes que ver el CAMINO de Dios en tu vida.

Liberamos la fe a través de nuestras palabras, acciones y, por supuesto, a través de la oración. Depende de nosotros actuar.

1a Juan 4:4 es un versículo que citamos mucho, y casi en cualquier momento que se dice este versículo en una iglesia o reunión, todo el mundo aplaude y dice "¡Amén!. Pero ¿Cuántos de nosotros realmente creen que "el que está en nosotros es más poderoso que el que está en el mundo?"

La verdad ese alguien en tí es más poderoso y te ama. Así que estira tu fe hoy y mírate a tí mismo como Dios te ve. No importa lo que el enemigo quiera que veas o cómo las cosas podrían pintar.

!Nuestra fe supera a través de Aquel que vive en nosotros!

Oración: Dios, yo creo que me amas y que me has dado el poder para vencer. Como tu hijo, voy a actuar en la fe que me has dado todos los días, confiando en ti y superando cualquier obstáculo que se me presente. Reconozco como dice la Escritura que la fe viene del oír, y el oír la Palabra de Dios, por lo que trataré de acercarme a tu Palabra y así acrecentar la medida de fe que Tú me has dado.


AVIVA LA LLAMA


El amor de Dios es incondicional y también eterno. ¿Recuerdas lo que significó para tí cuando lo escuchaste y lo comprendiste por primera vez?

El entender esta gran verdad es un hecho que transforma nuestra forma de ver las cosas, nuestra relación con Dios y con los demás. Es una noticia de primera plana, pero lo cierto es que después de un tiempo, nos 'acostumbramos' al hecho de que Dios nos ama, y puede que no tratemos de corresponderle con la misma pasión que al principio.

Si estás experimentando algo similar, la buena noticia es que se puede hacer algo al respecto. Pablo le dijo a Timoteo en 2 Timoteo 1:6 "Por eso te recomiendo que avives la llama del don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos."

Ese mensaje de Pablo a Timoteo es el que Dios nos da hoy. ¡Avivemos esa llama! Dejemos de vivir la vida cansados de hacer lo que hacemos, renegando por todo, viviendo como si cada día fuera una tortura o un castigo. La verdad es que somos privilegiados de tener la oportunidad de acercarnos a Dios y hallar el pronto auxilio en momentos de necesidad, de hallar paz en la tormenta, esplandor donde hay cenizas, gozo donde hay llanto y tranquilidad donde exista aflicción.

Recordemos esto: Hacer algo con pasión significa que tratamos de hacerlo con todas nuestras fuerzas porque nos atrae, nos sentimos bien haciéndolo y es tan fuerte que va más allá de sentimientos. ¿Acaso un atleta que corre con pasión siente deseos de abandonar una competencia porque se ha cambiado alguna señal, porque de pronto empieza a llover o porque algún corredor lo ha pasado? Así también nosotros sigamos adelante en la carrera, con pasión y tratando de avivar el fuego del amor de Dios a cada instante. Y si aún no has experimentado el regalo de Dios por medio de Jesucristo sigue leyendo, porque hoy será un día donde habrá fiesta en los cielos si lo deseas de corazón.

Oración: Dios, gracias por sorprenderme cada día más. No quiero vivir una vida sin pasión por amarte y conocerte. Tener una relación contigo es lo más importante que me ha pasado. Y si por algún motivo he abandonado ese primer amor o no estoy seguro de tenerlo, hoy me rindo a tí y te pido que entres a mi vida. Dirígela tú y llévala por donde mejor te parezca. Me arrepiento de mis pecados y confieso que el sacrificio de tu hijo Jesús es suficiente para mi. Te entrego mi vida, haz de mi la persona que quieres que sea. Amén.